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martes, 9 de octubre de 2012

Pan con ajo.



Hay días que las ideas brillantes se ausentan como las nubes en un cielo de verano. Además tenemos poco presupuesto. Ahí es cuando recurrimos a nuestro cuaderno máster para preparar un “pan con ajo”. Fácil, delicioso, barato y acompañamiento perfecto para una bebida o un té.

Ingredientes:
1 pan baguette (en Chile cuesta menos de 1 dólar)
1 cabeza de ajo
Aceite para pintar una sartén de teflón.
(Si el presupuesto alcanza ponerle un par de láminas de queso)
Sal.

Preparación:

-Cortar el pan en trozos diagonales, solo para que quede más bonito, tú sabes, estamos mentalmente acondicionados a la belleza.
-Machacar los dientes de ajo, lo ideal es sacarle el centro que es un poco picante.  
-Colocar una cucharada de ajo esparcida sobre el aceite, un poco de sal , luego colocar las rebanadas de pan de manera que se vaya tostando. Presionar ligeramente a fuego bajo. Ponerlo en una bandeja e ir sirviendo a medida que se va cocinando el siguiente. 
Tibio y sabroso.


(Si no hay baguette, pan francés o marraqueta sirven lo mismo. Por cierto, he pedido en un restaurante una porción como la que hago en casa y era bastante caro)



domingo, 12 de febrero de 2012

Buena luz a cero centavo el consumo. Solución inteligente.



Mi yerno me ha mandado un enlace de YouTube en que muestran una solución como las que han motivado este blog: reciclando han conseguido iluminar las tinieblas de la pobreza y necesidad., y todo con una botella de plástico de las que vemos contaminando todo  el planeta, un poco de sellante, un trozo de zinc, agua pura y cloro.

No me siento capacitada para explicarlo en un post, pues puedo complicar algo tan sencillo y barato desanimando a quienes pudiesen interesarse. Acá está explicado y en castellano. El link lo ha mandado un visitante anónimo a quién le agradezco mucho.

sábado, 8 de octubre de 2011

El agua es escasa. Cuidémosla, ¡en serio!

¿Queremos ésto?
¿O ésto?
En mi blog principal he vuelto a un viejo tema: el cuidado del agua. Es algo que necesitamos ir entendiendo para los tiempos que vienen, aunque pasen algunas generaciones aún. Les dejo el enlace para no repetirlo acá*.

viernes, 15 de julio de 2011

Improvisar un hornito sobre un fogón cualquiera



Si necesitamos hornear algo y sólo tenemos un fogón, de lo que sea: leña, gas, electricidad, etc, podemos improvisar un horno colocando ya sea una sartén, un tostador de lata perforado u otro utensilo que se pueda llevar al calor directo, y encima colocamos una olla invertida, o una tapa que deje espacio abajo. Lo indispensable es que el calor recircule en un ambiente cerrado, con poca ventilación. Colocamos lo que  deseemos hornear o calentar de ese modo y vamos vigilando la temperatura (que no lo queme).

Al usarlo, ahorraremos energía, porque no necesitarás encender el horno grande con todo su consumo. Mi abuela hacía asados de carne en grandes piezas así, y yo hago pan fresco del añejo, porque lo humedezco ligeramente con las manos y lo pongo un rato ahí, ¡y queda como recién horneado!

domingo, 19 de septiembre de 2010

Cocina mágica.

¿Recuerdas aquella frase del cuento: "Hierve, hierve, ollita hervidora, que no es para mañana, sino para ahora." ? , se llamaba La ollita de la virtud.
Pues hoy, después de tanta fiesta y celebración tal vez algunos se quedaron con pocos recursos y cuando eso sucede el ingenio se multiplica, necesitando -en lo posible-, una ollita de virtud que no gaste carbón, gas o electricidad.


¿Qué mejor poner en práctica la antigua "cocina mágica". Yo la he usado y sé que resulta. Por cierto, es un poco lenta, pero tiene la gracia del ahorro y puedes hacer otras cosas mientras los alimentos se cuecen, dicen que quedan más sabrosos.

Se trata de una caja que mantiene durante un tiempo prolongado la temperatura de una olla con alimentos previamente hervidos.
 Se necesita:
1.-  Una caja de cartón grueso. Puede pedir que le regalen una en los súper  cuando los reponedores de mercadería las van dejando vacías, tienen de todos los tamaños. Se le coloca al fondo bastante papel de  diario.
2.- Periódicos limpios.
3.- Huincha de embalaje (opcional), para sujetar y hacer que el envoltorio no se desarme.

Se les da un hervor  a los alimentos (porotos, lentejas, papas, arroz, carne no todo esto junto, obviamente) y se coloca la olla dentro de la caja, bien envuelta en periódicos (se pueden sujetar con la huincha). La comida sigue cociéndose sin gastar energía. En la cocina mágica, sin necesidad del gas, se completa el tiempo de cocción, demorando entre 15 y 60 minutos, según el tamaño de los trozos y el tipo de comida.
Es ideal cuando una sale y deja cocinando sin peligro de armar un incendio. Cuando regresas está todo cocido y tibio, listo para servir.

martes, 24 de agosto de 2010

Para ahorrar calefacción. Un burlete de tela y arena


Mis abuelos belgas tenían una solución sencillícima y al alcance de cualquiera para evitar las corrientes de aire por debajo de las puertas, por el inevitable espacio que queda si queremos que se abra y cierre sin rozar el piso.

Hacían unos burletes de tela relleno con arena que, cuando cerraban las puertas demasiado "venteadas" lo ajustaban en su base.

Se trata de algo tan simple como tomar la medida del ancho de la puerta y cortar una tela lo más firme posible con esa medida y de unos 10 cms por lo menos, depende del chiflón de tu puerta. Lo coses muy firme alo largo y en UN esxtremo, con puntada pequeña para no filtrar arena y lo das vuelta al derecho. Puedes ayudarte con un palillo de tejer cuidando no perforar la bolsa.

Por el lado angosto que no cosiste, lo rellenas de arena, hasta que esté lleno pero aún flexible, que no te quede un bastón de arena, ¿me comprendes?

Coses el lado abierto metiéndole los bordes hacia dentro por supuesto. ¡Y listo!  Tendrás un elemental cortabrisa y ahorrarás mucho calor dentro de tu hogar, trabajo, o lo que sea.

Buscando una imagen  me encontré éste sitio* con la misma idea, pero más artística y por ende más complicada, pero en general, vale para esta idea que comparto hoy contigo.

jueves, 5 de agosto de 2010

Ahorro en aire acondicionado.


Las gentes antiguas sufrían el bochorno tal como nosotros. Era parte de la vida y había menos quejumbre, pienso e idealizo, quizás.

Para refugiarse un poco de la canícula, a la hora de mayor calor, en vez de abrir, CERRABAN todo, porque dentro era más fresco, pese a los sudores que invitan a ventilar. También oscurecían todo por esas horas después de almuerzo, que en Chile son  las de mayor calor en verano, pues tipo cinco de la tarde siempre en mi linda Patria refresca.

Acá funciona. Yo lo uso todos los veranos los días más calurosos.

Calentar la cama con botellas plásticas

Que nadie pase frío con las ondas polares. No es necesario. Basta tener una botella plástica con buena tapa hermética y llenarla con agua calentada por cualquier medio, inclusive el solar.

Cuidar que no se filtre y haya un accidente indeseable. Para ello, "arropar" las botellas con algo como una toalla absorvente y aislante del exceso de calor

Una teja o ladrillo para calentarse


La gente del campo, que cocinaba con leña, como subproducto tenía el rescoldo, brasas y cenizas calientes por un rato largo, pero no podían llevarse a la cama fría.

Lo que hacían y aún es posible si se dan las condiciones, es poner a calentar una teja o ladrillo, algo refractario, lo que fuera. Luego, lo envolvían prudentemente en algún trozo de tela vieja, y ¡voilà! un estupendo calientacamas en invierno.

Cuidado con la temperatura siempre. Si se calentaba demasiado las quemaduras e incendios estaban a un paso.